Biblioteca en español > Ciencias Generales > La Escritura Científica
por Natalie H. Kuldell
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Figura 1: Revistas |
Todos hemos leído los titulares de las revistas en la cola del supermercado: “Extraterrestres secuestran profesor en New Jersey” o “Cuádruples nacen de una mujer de 99 años: Fotos Exclusivas al Interior.” Revistas como The National Enquirer venden ejemplares porque publican titulares sensacionalistas y la mayoría de los lectores sólo creen una fracción de lo que está impreso. Una persona más interesada en noticias que en chismes, compra una publicación como Time, Newsweek o Discover. Estas revistas publican información sobre actualidades y eventos, incluyendo los avances científicos recientes. ¿De dónde obtienen la información científica? Las revistas de noticias contratan personas para que lean las revistas especializadas, donde los científicos publican los resultados de sus investigaciones. Las revistas científicas pueden ofrecer información confiable debido al proceso llamado “revisión de colegas”, en el que otros científicos (colegas) evaluan el valor y la credibilidad de la investigación antes de que ésta aparezca impresa.
La revisión de colegas la realizan científicos de renombre que no están directamente involucrados con la investigación que está siendo evaluada. ¡Es más, los que la revisan son usualmente rivales científicos! Para evitar cualquier sesgo en el proceso de revisión, la mayoría de los manuscritos (artículos anteriores a la publicación) son considerados independientemente por tres revisores. Los revisores consideran la validez de la perspectiva, el significado y la originalidad de los resultados, su interés y oportunidad para la comunidad científica y la claridad de la escritura. Los editores de las revistas confían en las evaluaciones de los revisores para guiar las decisiones de lo que se publica y los autores usan los comentarios de los revisores para afinar el texto de sus manuscritos y los experimentos. Los editores de las revistas ocasionalmente tienen que resolver cuestiones relacionadas con conflictos de interés entre los revisores. Generalmente, no se revela la identidad de los revisores a los autores de los manuscritos. Esta regla tiene como objetivo liberar a los revisores de cualquier presión social y les permite considerar sólamente la calidad del trabajo científico que están evaluando.
Se espera que los revisores mantengan secreta la información de un manuscrito hasta que éste sea publicado. Sin embargo, es raro que el trabajo sea una completa sorpresa para toda la comunidad científica, debido a que el sistema de la revisión de colegas está integrado en casi cada paso de la ciencia. La mayoría de los científicos investigadores piden fondos públicos para sus experimentos. Las decisiones sobre estos fondos públicos son realizadas por un comité de otros científicos, quienes debaten la posibilidad de éxito de cada propuesta, la validez de su enfoque y la importancia de la pregunta considerada. Una vez otorgados los fondos, pueden empezar los experimentos y, usualmente, se dan a conocer los datos preliminares en reuniones científicas. Esto permite que los descubrimientos sean debatidos y defendidos antes de su publicación. Una vez que se hayan completado los experimentos, se escribe el manuscrito y se lo hace circular a todos los que han contribuido en el trabajo. Los manuscritos usualmente son revisados varias veces por sus autores antes de ser sometidos a una revista para la revisión de los colegas. Las revistas varían en su selectividad y enfoque. Por ejemplo, la revista Cell publica artículos enfocados a procesos biológicos relacionados con la función celular; la revista Environmental Science and Technology publica artículos relacionados con la polución ambiental y su limpieza. Consecuentemente, los manuscritos son mandados, primero, a las revistas más leídas y con mayores posiblidades de publicar el trabajo en cuestión. Si la revista rechaza publicar el manuscrito, éste puede ser mandado a otra revista para su consideración.
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Figura 2: Reconstrucción del cráneo del hombre Piltdown |
Debido al sistema de revisión de colegas, los lectores pueden confiar que la información en las revistas científicas es fidedigna. A pesar de los mejores esfuerzos de los revisores, hay casos de mala conducta entre los científicos y se publican datos incorrectos o no probados. Algunos casos resultan ser elaborados engaños. Por ejemplo, en 1912 Charles Dawson mostró en público partes de un cráneo y mandíbula y convenció a los científicos que los fósiles representaban el eslabón perdido entre el hombre y el mono. El “Hombre de Piltdown” de Dawson confundió a la comunidad científica durante 40 años, hasta que se descubrió que el cráneo tenía sólo 500 años en vez de 500,000 y que la mandíbula era de un orangután. En otras instancias de mala conducta, existen datos que han sido reportados de manera impropia en revistas científicas. Veinticinco trabajos publicados por Jan Hendrick Schon, entre el 2000 y el 2003, han sido cuestionados, porque los datos de experimentos claves, relacionados con la superconductividad, fueron inadecuadamente documentados y varios ejemplares de control fueron reportados impropiamente. Desde ese entonces, al menos 16 de estos trabajos han sido declarados falsos, y la revista Science ha retirado ocho de los trabajos de Schon. La comunidad científica también se ha visto empañada con casos de fraude y falsificación. Por ejemplo, en 1974 William T. Summerlin usó un bolígrafo de punta de fieltro para cambiar el color de algunos ratones con el fin de convencer a su mentor que había realizado con éxito un injerto entre diferentes clases de ratones.
Los casos de mala conducta son raros, pero, por la publicidad que reciben una vez descubiertos, son nocivos pues corroen la confianza del público en el sistema de revisión de colegas y en la misma ciencia. Un puntal de la ciencia es que los descubrimientos científicos deben ser reproducibles y bien documentados. Varias instancias de mala conducta científica han sido expuestas y descubiertas cuando otros científicos no pueden reproducir los datos reportados. Por ejemplo, en 1989 Stanley Pons y Martin Fleischmann anunciaron al mundo que habían descubierto la “fusión fría,” una posible fuente de energía ilimitada. Cuando otros científicos no pudieron reproducir el trabajo, éste fue desacreditado. Para mantener bajo control este tipo de conducta, los artículos científicos incluyen detalladas descripciones de los protocolos experimentales, que permiten a otros reproducir los experimentos.
Los artículos científicos no son historias de misterio, con intención de sorprender al lector con un descubrimiento, ni diarios de cada experimento, exitoso o no, que se haya realizado. Más bien, los descubrimientos más importantes están en la primera sección del artículo. El objetivo del escritor es presentar sus descubrimientos y persuadir al lector con su interpretación de los datos. Los artículos están divididos en secciones, cada una con un propósito específico. A pesar de que cada revista tiene su particular “estilo” en la manera en que edita y nombra las secciones de los artículos que publica, un artículo científico generalmente incluye lo siguiente:
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Figura 3: La investigación cientifíca incluye a menudo figuras y tablas que ayudan a explicar los resultados de experimentos conducidos durante el trabajo. Modificado de Vitousek, P. M. and P. A. Matson (1993). Agriculture, the global nitrogen cycle, and trace gas flux. The Biogeochemistry of Global Change: Radiative Trace Gases. R. S. Oremland. New York, Chapman and Hall: 193-208. |
El formato especializado de artículos científicos puede hacerlos de difícil aproximación, pero una vez que los propósitos y requisitos de cada sección son comprendidos, cualquiera puede leer los artículos en las revistas más básicas. A pesar de que parezca extraño, la manera más eficaz de aproximarse a un artículo puede ser hacerlo por partes, leyendo algunas pero no todas las secciones y no necesariamente en su orden de aparición. Por ejemplo, el abstract de un artículo resume sus puntos claves, pero esta sección puede ser densa y de difícil comprensión. Algunas veces, el final de un artículo puede ser el mejor lugar para empezar a leerlo. En muchos casos, los autores presentan un modelo que se ajusta a sus datos, como la figura final del artículo. La sección de discusión puede poner en énfasis algunos temas o ideas que unen la historia, ofreciéndole al lector una base para leer el artículo desde el principio.
Los lectores que no tienen familiaridad con un campo específico, pueden sentirse como fuera de lugar cuando tratan de leer artículos científicos. Algunas veces, artículos de investigación antiguos, de cuando el campo de estudio se estaba desarrollando, pueden ser útiles porque presentan el concepto de manera más simple (vea la sección Clásicos en el menú de la derecha para tener idea). También pueden ayudar las claves de lectura si están escritas por un lector experimentado. Estas claves puede demistificar el proceso de leer un artículo. Por ejemplo, concentrarse en la anatomía de un trabajo (por ejemplo, “¿Cuántas referencias se cita, cómo están organizadas?”) y el lenguaje usado (por ejemplo, “Use su glosario para encontrar las definiciones de los siguientes términos...”). Las ayudas para lectores principiantes pueden tratar sobre el contenido, subrayar cuestiones y perspectivas científicas interesantes, o hasta la calidad de la escritura.
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Figure 4: Portada de revista Nature |
El vocabulario académico en los artículos científicos puede ser uno de los obstáculos mayores para leer la literatura primaria. En algunos artículos, es posible señalar el momento exacto en el que los autores pasan de un lenguage comprensible al “lenguaje científico.” Una lista de términos y definiciones puede ayudar a un nuevo lector a navegar esta transición. Otra forma de ayuda es una crítica al artículo bien escrita y relevante. Particularmente, las buenas críticas pueden ser encontradas en el Journal of the American Medical Association, Science, Nature y otras revistas. Las críticas pueden ayudar al lector en sus primeros pasos en la literatura científica primaria.
Además de la barrera del lenguage, los artículos científicos usualmente contienen figuras y fórmulas intimidantes. Una aproximación en “zig-zag” pueder ser una eficaz manera para entender estas figuras, si la lectura se realiza en el marco de una clase. Diferentes lectores trabajan individualmente o en grupos hasta convertirse en expertos de una figura del artículo. Para armar de nuevo el artículo, cada lector o grupo presenta su figura, permitiendo que todo el resto del grupo se beneficie de su pericia sin tener que dominar todos los aspectos de la lectura. Para más información en cómo leer y entender figuras, vea nuestro módulo Visualizing Scientific Data.
Dado el volumen de literatura existente y el número de nuevos artículos de investigación disponible cada día, es posible encontrar artículos apropiados. Leerlos es una habilidad de valor y, además, duradera. Esta habilidad recalca la idea de que la ciencia es un proceso de descubrimiento. También prepara a cualquiera que esté interesado en la ciencia para un aprendizaje individual que dura toda una vida. Los artículos científicos pueden ayudar a enseñar la escritura persuasiva, un instrumento útil en cualquier campo de estudio.
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Natalie H. Kuldell "La Escritura Científica: Revisiones de colegas y revistas científicas," Visionlearning Vol. SCI (2s), 2004.
http://www.visionlearning.com/library/module_viewer.php?mid=123&l=s